Oda al optimismo

Aquella fotografía

 

Aquel día paseaba tranquilamente por la playa mirando como siempre al infinito, observó a lo lejos algo que brillaba, se acercó y descubrió que era una cámara de fotos de usar y tirar, seguramente algún turista despistado la habría olvidado, su interés por la cámara pudo haber sido mínimo, sin embargo, un aficionado a la fotografía como era él, le hizo que le intrigara lo que había dentro de ella y fuese a revelarla.

Aquel mismo día ya tenía las fotografías reveladas, le gustaba hacerlo, en su casa disponía de un pequeño laboratorio de fotografía. Cuando se secaron observó con cierta admiración y también expectación que todas las fotografías eran iguales: una mujer, la misma cara, la misma pose, todo era igual, ni un solo cambio de escena o escenario y al fondo un enorme edificio.

Su sorpresa le hizo que sintiera un cierto interés en averiguar quién era esa chica, algo un poco improbable dado el gran número de personas que hay en una ciudad como la que él vivía.

Por la tarde salió de nuevo a pasear, paseos algo extraños, ya que solo se fijaba en los sitios más altos de la ciudad, le gustaba mirarlos, mientras su mente revolvía una y otra vez un pasado  que nunca se iba, un pasado que era presente: un accidente, un coche, tres personas…

Bajó hasta la estación del metro para dirigirse a otra parte de la ciudad donde poder buscar más escenarios, él y su cámara de fotos, siempre hacía una foto a cada edificio, siempre al más alto de todos los que viese.

Le gustaba, le atraía.

Las revelaba y las colgaba en una de las paredes de su habitación, tenía una buena colección, pero no eran suficientes, necesitaba encontrarlo, quería encontrar aquel sitio.

Mientras iba en metro un pensamiento fugaz le invadió su mente, fue algo rápido, apenas pudo reaccionar: la foto de la chica, el edificio donde se hallaba ella, ¡ya está! Allí tenía que ir, ella estaba allí, no sabía por qué ni cómo, pero algo en su interior le dijo que tenía que ir allí.

Bajó en la parada de metro más cercana y caminó rápidamente, sabía que había de llegar a tiempo, cuando encontró el edificio, miró hacia arriba, era imposible ver nada, demasiado alto, justo lo que él siempre había buscado.

Subió hasta la última planta y se dirigió al terrado, y allí estaba ella.

La chica giró su cabeza, le sonrió con cierta ironía y volvió a girarse, se encaminó hacia el filo del edificio, él sorprendido, no sabía qué hacer.

Por  su mente pasó en un segundo toda su vida, de inmediato reaccionó, y corrió hacia ella justo antes de que un pie intentara desestabilizar aquel joven cuerpo.

Aquel día fue intenso, la llevó a su  casa, y le dio algo de comer, ella en ningún momento hablaba, estaba ida, él no paraba de observarla, analizarla, cada movimiento de su cuerpo, de su cara…

Por fin habló ella, estuvieron toda la noche hablando, ella quería hablar y sobretodo quería que la escucharan.

Él insistió varias veces en el hecho de por qué estaba en aquel edificio esa tarde, y por qué quería lanzarse al vacío, pero ella no contestó en ningún momento, la última vez lo silenció con un beso.

Aquella noche el joven volvió a sentirse por primera vez en mucho tiempo, feliz, como aquel niño antes del accidente.

Al día siguiente él se levantó tarde, tocó al lado de su cama y observó que estaba vacía, no había nadie, se levantó inmediatamente y buscó por toda la casa, pero nada, no había nadie.

Lo único que encontró fue una nota  pegada en la nevera.

“Si los sueños se hacen realidad hoy cumpliré el mío”

Inmediatamente se vistió y salió corriendo, oyó una ambulancia que pasó a su lado pero hizo caso omiso, corrió y corrió hasta llegar al edificio del día anterior, por una vez en la vida tenía esperanzas de que saldría bien.

Pero cuando subió allí no había nadie excepto un policía, al cuál le preguntó lo que había ocurrido, este le explicó que aquella mañana una joven se había lanzado por el edificio, y que casualmente era hija de un compañero suyo de trabajo, le explicó que aquella joven, se le diagnosticó un cáncer terminal, que su padre estaba destrozado, ya que se enteró de la noticia hacia dos días y que el tipo de cáncer aquel provocaba la

Muerte instantáneamente en pocos días, y que, seguramente, la joven se habría suicidado por este motivo.

El joven se marchó de allí atónito no podía creer aquello que acababa de suceder, caminó durante todo el día, su cabeza no dejaba de lanzarle imágenes de su pasado, de su presente, de aquella chica, de las fotografías de todos los edificios que había acumulado durante tanto tiempo.

Y por fin, lo decidió, tenía que llevarlo a cabo, tanto tiempo esperando aquel día para tomar la decisión que él ya sabia desde hacia  tiempo.

Así que se encaminó al metro y por un momento mientras lo esperaba, pensó que por qué no, lo llevaba a cabo allí mismo, y sin pensarlo dos veces, el joven miró a su izquierda y vio el metro que llegaba a la estación con cierta velocidad, la velocidad perfecta que él necesitaba, y entonces cuando todo el mundo comenzó a arrimarse más a la raya blanca pintada de precaución, el joven la sobrepasó.

Justo en el instante en que el metro pasaba por su lado….

Tess y su bebé

Si alguien le pregunta a Tess, qué ocurrió, nada convincente saldrá de su boca, ella comentará que fueron ellos los que se llevaron a mi bebé, sin embargo la policía encontró sangre por toda la habitación y en sus manos, cualquier excusa o aclaración no serviría para diagnosticar una locura transitoria de aquella mujer que no para de susurrar: Ellos se llevaron a mi bebé…ellos se llevaron a mi bebé…
…………………………………… 

Aquella noche jamás la olvidará…
Dejó caer un suspiro largo, angustiada cogió el vaso de cristal que tenía encima de la mesita de noche e intentó beber…aunque su garganta se lo impedía…reseca…sin apenas poder tragar saliva, sus manos temblaban mientras sujetaba el vaso que parecía bailar un vals macabro…
Todavía no lograba entender lo que le había ocurrido cuando oyó un ruido en la otra habitación…un golpe fuerte en el suelo bastó para erizarle hasta el último vello del cuerpo…
Tess solía irse a dormir pronto…pero desde que aterrizó en su nueva casa…le costaba mucho dormir…inexplicablemente se despertaba continuamente por la noche..le parecía escuchar susurros en su habitación, pero siempre que se despertaba la nada y el más absoluto silencio habitaba aquella húmeda y fría habitación.
Tess se sentía impotente ante aquella sensación que recorría irremediablemente su cuerpo…
Estaba boca abajo, dormía profundamente, de repente notó que algo o una sensación gélida la acariciaba…la piel de gallina y un escalofrío recorrió todo su cuerpo…Tess, Tess Tess….susurraban…se despertó automáticamente…con un gran temor, se tocó el cuello y aquella sensación seguía allí…gélida….
La noche siguiente algo o alguien la despertó, al otro lado de la habitación dormía plácidamente su bebé, una pequeña y dulce criatura en su cuna de madera…pero aquel ruido no era propiciado por su pequeño bebé, aquél ruido era algo siniestro que helaba hasta la última gota de sangre de su cuerpo…apenas estaba intentando deducir qué era…cuando oyó otro ruido cerca de su habitación..fuerte contundente, dió un salto en la cama, e intentó coger el teléfono de la mesita…toqueteó tontamente, hasta girar su cabeza hacia la mesita y comprobar que no estaba allí…aquello era imposible pensó…todas las noches lo colocaba a su lado….cada vez más asustada…buscó nerviosa el interruptor de la lámpara de noche, intentó encenderla….pero tampoco funcionaba…los nervios y el miedo paralizaron su cuerpo…Su bebé…pensó…estaba al otro lado de la habitación…pero su miedo era tan paralizante que apenas podía moverse…pero aquella fuerza interior de saber que su bebé estaba en peligro excluyó cualquier pensamiento horrible, consiguió levantarse y balanceándose débilmente, introdujo sus pies en las zapatillas, comenzó a andar suavemente sin hacer ruido…hasta que llegó al pomo de la puerta…e intentó abrirlo…pero algo o alguna fuerza se lo impedía…lo intentó de nuevo…imposible…alguna fuerza superior le impedía abrirlo….y su bebé…empezó a llorar…Tess se giró en dirección al grito…y respondió con un grito ahogado: Alex…Alex…
cuando la encontraron los policías no dieron crédito a lo que vieron…un bebé de apenas dos años, en su cuna rodeado de pelos…una cabellera de pelo…pelo de mujer…y sonriendo…aquél bebé…cogió la cabellera…y la enseñaba a los jóvenes atónitos policías…cuando extrañados y alterados buscaron a la dueña de esa cabellera, encontraron en la habitación contigua a una joven ensangrentada con un cuchillo y gritando poseída…mi bebé…se lo han llevado…calva…ensangrentada, y profiriendo gritos sin sentido….
Lo cierto es que de toda aquella historia tan incongruente algo despertó mi curiosidad y atención…cuando Tess exclamaba por su bebé..decidí ir al centro de acogida donde se hallaba la pequeña, y cuál fue mi sorpresa que una de las cuidadoras me comentó espantada y con un miedo tal en su cuerpo que aquella pequeña endemoniada como la llamaba se comportaba de una forma muy extraña, yo sin embargo y ateniendo a mi condición de profesional le pregunté por qué y ella simplemente me dijo, véala usted mismo..cuál fue mi sorpresa cuando entré en aquella habitación y vi que aquella niña,¡¡¡¡ No era la pequeña que encontramos en la cuna!!!

Hasta siempre

Como una gota de vapor expiró su último aliento, y sintió que aquello era el fin…
intentó agarrarse fuertemente a él..mientras éste intentaba eludir cualquier abrazo y emoción que profiriera a su cuerpo..
Ella pensó que aquel día sería el último que lo vería, el último adiós, el último vagón que marcha silenciosamente hacia un recóndito pasaje..
sin embargo un anhelo y una profunda tranquilidad recorrió su alma, sabía que sería la última vez, pero también sabía que aquellos recuerdos la acompañarían toda su vida…aquel profundo sentimiento que jamás pudo exhalar por miedo..tal vez, y que permutó en un simple abrazo y un hasta luego..que sería sin duda un hasta siempre
Ella quiso entonces decirle cuánto había sentido, cuánto lo quería, cuánto lo amaría, pero su boca sellada de lágrimas apenas pudieron repetir las mismas palabras que su joven amigo le profirió…hasta luego.. y con esa frase despidió lo que fue para ella su última gota de esperanza..
Agotó un aliento y sintió que no era correspondida, que simplemente había sido una flor en un campo lleno de amapolas, que jamás fue ni será algo que recordar…..

Manos de pianista

Se recostó hacia un lado de la cama…….notó que algo se le clavaba en la mano, abrió los ojos y vio una rosa apoyada en la almohada, a su lado una nota:
Eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo”.
Sonrió felizmente, olió aquella maravillosa flor roja, y cerró los ojos para recordar aquella noche de pasión….
Su piel se erizaba al paso de aquella mano suave, tersa y con unos dedos largos y finos…manos de pianista le llamaba ella…mientras deseosa que su mano alcanzara aquel monte de placer que hasta ahora se le resistía a la mano del pianista…no obstante ella siempre deseaba que al final del camino, después de haber acariciado, besado y exhalado hasta el último suspiro de placer…llegara allí abajo…a la zona prohibida ..
Sólo el más amargo de los dulces era ahora el placer más exquisito…gozaba y suspiraba exhausta…mientras le pedía a aquella mano que continuara bajando por todo el esplendor y esbelto cuerpo…
Una escultura retorcida era aquel cuerpo que se movía y gemía como las olas de mar cuando sienten el viento rozar sus contornos…aquella mano no paraba de proporcionarle un placer subliminal…una sensación de bienestar y gozo que ella sabía que culminaría con el máximo placer otorgado por la naturaleza…
Cuando su boca terminó de besar hasta el último gramo de piel decidió bajar al universo del placer carnal, allí donde la carne se deshace al contacto con la boca….
Volvió en sí de nuevo y retomó la nota, volvió a leerla y pensó:
A veces el placer más exquisito tiene un precio, y los momentos que proporciona son tan intensos que merece la pena pagarlo”… y una sonrisa picarona la envolvió, dejó caer su cuerpo sobre la cama mientras un ligero y fugaz pensamiento le invadió:- sabía que aquella sensación era efímera…pues ella continuaba sintiéndose… Vacía….
Camino a su casa él pensó:-“ A veces sentirse lleno y amado es una sensación egoísta de nuestro espíritu interno”…pero su ego más profundo intentaba evitar aquel pensamiento que fugazmente le vino a la cabeza: “Vacío”…..
Sin duda sabía que era el mejor en su trabajo.. es por eso que no tardó ni diez segundos en darle su teléfono a aquella joven en el metro, cuando salió del vagón..su gran seguridad era el elemento crucial para que aquella joven de ojos verdes lo mirara con una expresión de deseo juvenil interno, y a su vez miedo….eso le encantaba le hacía sentir más masculino…un galán, un atractivo y vanidoso ser…
Aquella joven indecisa, cogió el papel y lo guardó rápidamente en su bolsillo sin apenas mirarle…él sabía perfectamente que ella le llamaría aquella noche…y así ocurrió…
Y pese a las incertidumbres, miedos..sentimientos de culpabilidad por hacer algo indebido…aquella joven llamó a aquel macho que dominaba la situación desde el principio sin que ella se percatase de nada…
Incrédula,creyó pasar la mejor noche de placer con un desconocido…algo prohibido pero placentero…y sensual..
Lo oculto, lo prohibido…lo sexual atrae más que una bonita frase dicha con todo el amor del mundo…..ella sabía que no lo volvería a hacer nunca más…después de saber y sentirse culpable por quizás..haber quebrantado una norma o un sentimiento de unión que le profería a su novio…ella supo…que en aquel mismo instante que se dejó llevar por aquellas manos de pianista…él la dejaría de querer….
Cuando se despertó vio a su lado una rosa espléndida…como su cara mañanera…y una nota:
Eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo”….
Sonrió y acto seguido su cara se transformó: él la dejaría de querer…su amado, jamás la perdonaría..
Y en aquel mismo instante un sentimiento que heló hasta la última gota de sangre le vino a su mente: Vacía….

El Sueño de Thais

Pensé que los sueños nunca se cumplían…pero una vez me contaron que una joven tuvo un sueño tan bonito que decidió no volver nunca más a la vida real y vivir eternamente en él…
Érase una vez una joven llamada Thais, despreocupada, alegre y con gran espíritu..decidió que no quería formar parte de su mundo real para embarcarse en el otro…el de los Sueños…
Se despidió cuidadosamente de todos sus seres queridos..atónitos ante tal decisión tomada por la joven..e incapaces de comprenderla…
Pero la joven Thais…sí lo tenia claro…deseaba vivir su sueño eternamente y no despertar jamás…solo pensaba en todas las decisiones importantes que tomaría en su sueño..las cosas que cambiaría..la gente que aparecería, las ciudades que visitaría…todo ello la llenaba de un gran sentimiento de placer y emoción…la vida que residía en la joven era la que por otro lado dejaría de lado en el momento que decidiera tomar el rumbo solo de los sueños…
Así pues Thais…valiente y segura de sí misma decidió emprender un camino sin retorno..jamás podría volver atrás…jamás podría volver a ver a sus amigos reales, a su familia…a su gatita Persea..pero por otro lado pensó. Qué tontería despedirme de ellos porque los puedo ver cuando quiera en mi sueño..-mientras reía con una naturalidad y frescura.
Así que una vez finalizado el reparto de despedidas Thais…emocionada y con una sensación de libertad, emprendió su viaje…tomó una pastilla verde, su color preferido y se recostó en su cama con una sonrisa tan dulce que toda su familia la observaba con un sentimiento dulce y amargo a la vez…
Las lágrimas comenzaron a desprenderse por sus mejillas…era Thais..que lloraba de felicidad y con cierto miedo también por su tal vez inseguridad de no saber si realmente podría o no controlar ese sueño…por un momento pensó: ¿..Y si realmente no lo puedo controlar y todas mis ilusiones y sueños se transforman en una gran pesadilla?…pero era demasiado tarde para dar vuelta atrás…la pastilla hizo su efecto..

Algo de Nada

No pasa Nada

Cogió el cuchillo, fuertemente lo apretó entre su mano, y cortó aquel trozo de carne roja…

Dicen que si cortas ajos todos los días tu corazón se fortalece…por eso Zulema lo hacía cada día…incluso sin tener que utilizarlos para ninguna elaboración alimentaria…

Y aquel trozo de carne se resistía…apretaba y forzaba cada vez más su brazo…pero no había forma, aquella rebanada roja gruesa no se dejaba cortar… es curioso…porque a veces la vida misma es como el trozo rojo de carne…no se deja llevar por sí misma…y te hace una y otra vez apretar y forzar más de lo normal…pero es imposible…

Sigo mirando y no veo nada…salvo los recuerdos que innegablemente tapan a mis ojos…
Es difícil intentar no recordar pero es algo natural, el cerebro lo hace para regarnos cada día de recuerdos y buenos sentimientos…pero a veces nos perjudica con toda esa ráfaga demasiado negra de pensamientos que son agujeros negros de la naturaleza…

Esos agujeros negros tienen un principio pero no un fin…nunca sabemos a ciencia cierta si se irán tal como aparecieron…es posible que no…porque los agujeros negros, son la ausencia de todo y el todo…lo absorben todo…y lo guarda..
La nada, algo que no significa nada…no es nada…pero sin la nada…no tenemos conciencia de nada…Algo, ya es un poco de la nada…pero no demasiado…
Los recuerdos no son nada, son algo de un poco de nada…
Pero estos recuerdos…si no son nada…y algo de poco…pero no sabemos de qué , no se pueden tocar..oler…degustar…solo recordar…¿pero eso es algo?.
Pues es algo que no entiendo…aún…
Siguió intentado cortar la carne roja…mientras pensaba excesivamente si los recuerdos son algo o la ausencia de nada….
Los granos de arroz comenzaban a saltar en el agua hirviendo…parecían enanitos saltadores…alegres y divertidos…
Entonces..pensó,si estos granitos de arroz fuesen recuerdos…todos estarían blancos…y el blanco no es nada tampoco…es un color que absorbe el resto…pero no ves nada…de nuevo volvió a surgir la cuestión. Nada.
Pero sin la Nada no podemos crear cosas…porque las creamos a través de la nada…¿no?..¡¡Eureka!! , pensó..acabó sacudiendo con tal fuerza su mano que terminó la carne en el suelo…
Upss…bueno, no pasa Nada..pensó…qué curioso!, no pasa Nada…volvió a repetirse…pero algo pasó…

Sí.



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